Tener un futuro, aunque sea el de mañana o el de cada hora, es inventar un dios que te ponga la mano en el hombro y te digo estoy aquí. Pero puedes inventar la eternidad en la simple emoción de mirar una estrella. Basta que la mires por primera vez, después de haberla mirado innumerables veces. Y entonces no necesitarás a ningún dios que te dé el paraíso.
lunes, 11 de julio de 2011
Perdido...
Esa situación de no saber qué haces, dónde estás, hacia dónde vas...
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